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Jaume Amigó
Con un refinado lenguaje propio, casi jeroglífico, la obra de Jaume Amigó se caracteriza por la destilación de una iconografía distinguida por elementos sencillos, inspirados en utensilios cotidianos o bien en la naturaleza, recordando nubes, flores o vientos. Trabaja principalmente sobre tela o metal, pero el soporte de preferencia para el artista es el papel, que conlleva cualidades orgánicas (tiene voluntad, memoria y reacciona al medioambiente tal como un ser viviente). Durante una de sus estancias en el Japón Amigó comenzó a trabajar en la técnica del raku, un tipo de cerámica cuyas propiedades le brindan un amplio campo para la experimentación. El resultado de sus primeros esfuerzos fue tan positivo que, a su regreso a España, instaló un horno de cerámica en su taller donde ha seguido experimentando, fascinado con los resultados que ofrece este milenario proceso. La obra que se expuso en la galería el verano del 2008 consistió en piezas creadas en el Japón complementadas con otras realizadas en su taller de La Noguera. Amigó ha disfrutado de una amplia trayectoria con exposiciones en galerías nacionales e internacionales. Su obra se vio en Michael Dunev Art Projects en los años 2000, 2004 y 2008. Desde la última exposición Amigó se ha mantenido ocupado con actividades que incluyen una estancia de seis meses en La Ferme Asile, de Sion, Suiza, (con su respectiva exposición); exposiciones en Amsterdam y el Japón; colaboraciones con escenógrafos y coreógrafos en la elaboración de escenarios; instalaciones de esculturas elaboradas para encargos públicos - Sant Sadurni d'Anoia, Hotel Meridien, Barcelona, el templo budista de Shoukakuji (Osaka); exposiciones en Barcelona y Sant Feliu de Llobregat y, en los últimos años, varias estancias en Marruecos, fértiles proyectos que han servido de inspiración para la serie Afrika. Ver imágenes de la instalación |