Con obras de gran a pequeño formato sobre lienzo, papel y cartón, además de esculturas en bronce o hierro pintado, Bennàssar utiliza la figura como punto de partida para realizar obras que recuerdan un neo-clasicismo greco-romano. Con un punto de vista claramente moderno, a primera vista sugerentes de la obra de Picasso y Matisse, la obra de Bennàssar se presenta en un fondo amorfo, son personajes solitarios o en grupo que manifiestan una evidente facilidad por el dibujo y muestran una sensibilidad y un lirismo quintaesencialmente mediterráneo.
Las figuras están trazadas en blanco, con una línea segura y sin borraduras, ocupando un espacio sereno y meditativo, evocando una enorme paz y tranquilidad. En las demás obras, una doncella, una pareja de amantes, una cabeza o un grupo de jóvenes aparecen en sendos espacios neutros, caracterizados por fondos abstractos, gestualmente pintados o delineados sobre el anverso de algún afiche.
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