Carmen Calvo
Desde sus tempranas
influencias del arte pop y postminimalista, Carmen Calvo (Valencia, 1950)
ha desarrollado una identidad propia basada en un lenguaje visual caracterizado
por el apropiamiento de objetos vinculados a una memoria histórica
y en peligro de desaparecer, que la artista recupera y manipula en un
conjunto heterodoxo de técnicas. Utilizando cauchos, collages,
dibujo, dorados, objetos diversos o fotografías ampliadas y manipuladas,
Calvo nos presenta su particular visión de la condición
humana con la figura humana como protagonista predominante. Son anónimos
personajes que evocan un pasado irrecuperable de nuestra historia mientras
comentan sobre una realidad contemporánea.
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Las intervenciones de Carmen Calvo sobre fotografías anónimas, bien modificando la faz de personas con aplicaciones de objetos cotidianos o bien con puntuales efectos pintóricos, alteran nuestra lectura sobre quién somos, cómo somos percibidos y cuál es nuestra identidad. El individuo, aislado de su contexto, nos obliga a repensar la función de nuestro bagaje cultural y el efecto que éste tiene en la definición de nuestro ser.
Una pequeña escultura de porcelana representando un niño leyendo un libro, de incuestionable estética kitsch, burguesa y decimonónica, nos sirve de llave para adentrarnos en la cosmografía de Carmen Calvo. La artista le ha vendado los ojos al niño, obligándole a leer a ciegas e insinuando por ende, que sólo el ciego puede ver de verdad. Una carencia de ojos no es obstáculo para la comprensión, y de hecho, a muchos de los personajes que habitan el mundo de Carmen Calvo les faltan ojos. Sus miradas son internas, hacia un universo de impresiones y recuerdos que no pueden ser interpretados por sensaciones oculares. No obstante, estos ojos ausentes aparecen incorpóreos en varios dibujos sobre papel, observando personajes inocuos y anónimos en espacios neutros que evocan salas de exposición donde las obras observan al espectador. Son obras de pululante sexualidad, cargadas de una potente fuerza vital y una íntima conexión con el subconsciente que hacen un discreto guiño al encuentro fortuito entre una máquina de coser y un paraguas del Conde de Lautréamont y cuestionan nuestra percepción del ser.
Una de las más reconocidas artistas españolas, Carmen Calvo,
además de exponer en los principales museos internacionales, ha
representado España en la Bienal de Venecia (1997) y su obra ha
sido objeto de importantes retrospectivas en museos como el IVAM (1990,
2007) y el Museo de Arte Contemporáneo Reina Sofía (2002).
Su larga trayectoria expositiva y un compromiso inequívocamente
experimental han servido para configurar en la obra de Carmen Calvo una
de las propuestas más representativas del arte español de
hoy en día.
Imágenes de la exposición DNI
   
Obra DNI
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Comentario de la artista
Currículum
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