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Nacido
en San Sebastián en 1955, Carlos Lizariturry estudió con
Anthony Caro en el St Martins School of Art, ahora Central Saint Martins
College of Art and Design en Londres. Heredero de una larga tradición
de escultores vascos, Lizariturry es considerado como el último
representante de un linaje que incluye Oteiza, Mendiburu, Besterretxea,
pero sobre todo Eduardo Chillida, para quien trabajó doce años
como asistente personal y con quien hizo un gran número de obras,
sobre todo en granito. Esta experiencia y la gran capacidad de trabajar
los materiales duros, principalmente hierro y piedra, han servido a Lizariturry
de punto de partida en sus investigaciones sobre la materia, el volumen
y el vacío.
Su obra se caracteriza por su potente musculatura y su sensibilidad por
los materiales, tanto en hierro como en piedra o terra-cotta. Con rastros
que son vagamente antropomórficos y que emiten una presencia heroíca
única, recuerdan estelas o menhirs. Son obras de una sorprendente
simplicidad, a las que se le han retirado todo lo supérfluo e innecesario,
dejando sólo una destilación de lo básico, lo esencial.
Las esculturas de Carlos Lizariturry se encuentran en colecciones públicas
e institucionales en el Japón, Sudamerica y en España, sobre
todo en el País Vasco. Ha participado en numerosas exposiciones
tanto en galerías europeas como latinoamericanas y en las principales
ferias de arte, como Art Basel, FIAC Paris, Art Cologne y ARCO. Recientemente
su obra Guardián, de casi cinco toneladas, fue adquirida para la
colección del Banco Banesto, Madrid y en 1996 participó
en la exposición Homenaje a Chillida organizada por el Museo Guggenheim
de Bilbao.
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